martes, 19 de abril de 2011

Pies Hermosos

La mujer que tiene los pies hermosos
nunca podrá ser fea
mansa suele subirle la belleza
por tobillos pantorrillas y muslos
demorarse en el pubis
que siempre ha estado más allá de todo canon
rodear el ombligo como a uno de esos timbres
que si se les presiona tocan para elisa
reivindicar los lúbricos pezones a la espera
entreabir los labios sin pronunciar saliva
y dejarse querer por los ojos espejo
la mujer que tiene los pies hermosos
sabe vagabundear por la tristeza

Mario Benedetti

jueves, 7 de abril de 2011

El mal uso que hago de Photoshop

Cuando elegí mi carrera traté de fijarme para lo que era buena y para lo que no. Como no soy buena usando colores ni con la tecnología (lo cual en nuestros tiempos representa retraso en la evolución, lo sé) no escogí diseño gráfico ni industrial y mucho menos algo relacionado con la tecnología, sin embargo en mi carrera (Comunicación y Periodismo) tenemos que entrarle a todo. Y cuando digo todo, es realmente todo, desde correr para conseguir una entrevista, pasando por acosar a periodistas o personalidades famosas para obtener alguna declaración hasta llegar al diseño de flyers y audios, que como aquí expongo no es lo mío! Aunque el intento lo hago... Aquí les dejo un flyer ficticio que nos invita a visitar la zona arqueológica de Chichen Itzá a ver que les parece.

jueves, 3 de marzo de 2011

Cosmogonía en Europa

Los orígenes según los húngaros:
Al principio no había tierra, ni animales ni plantas. Al principio sólo existía el Mar Sagrado, con sus eternas olas siempre en movimiento. Pero en las alturas, en una casa dorada, y sentado siempre en su trono de oro, vivía también el Gran Padre de los Cielos.

El anciano, de barbas y cabellos blancos, cubierto con unas vestiduras negras recubiertas de miles de estrellas centelleantes, tenía siempre a su lado a su mujer, la Gran Madre Celestial, que se vestía con blancas vestiduras que también quedaban cubiertas por miles de estrellas. El Padre y la Madre Celestiales habían vivido desde el principio de los tiempos, y vivirían hasta el final de los mismos.

Los padres celestiales tenían un hijo de cabellos dorados: el Dios Sol. Y fue éste el que un día le preguntó a su Padre:
- ¿Cuándo crearemos el mundo de los humanos, mi querido padre?
A lo que el padre, después de mucho pensar, respondió:
- Mi querido hijo, tienes razón. Creemos un mundo para los humanos y así ellos, que serán tus hijos, tendrán un lugar en el que vivir.
- ¿Y cómo crearemos ese mundo?- preguntó de nuevo el Hijo.
- Así es como lo haremos- respondió el Padre- En las profundidades del Mar Eterno,se encuentran las semillas durmientes que darán lugar al mundo. Desciende, por tanto, a las profundidades del gran mar y trae esas semillas, y así, podremos crear un mundo de ellas.

El Hijo se preparó entonces para la misión que le había encomendado su Padre y, para poder cumplir mejor sus objetivos, se transformó en un pájaro dorado, un pájaro capaz de bucear.

Y así, en forma de pájaro, voló hacia el Mar Eterno.

Al llegar a la superficie del mar, se dejó mecer por las olas durante y un rato y, entonces, se sumergió y buceó hacia las profundidades del Azul, buscando su fondo. Pero se vio incapaz de alcanzarlo y, sin respiración, se vio obligado a volver a la superficie a tomar aire.

Allí, descansó un rato, y, cuando hubo cobrado fuerzas de nuevo, cogió aire profundamente y se sumergió de nuevo en las azules profundidades. Y buceó más profundo, hasta donde ya no había luz, y siguió buceando en la oscuridad. Y el aire de sus pulmones se iba liberando lentamente, y las burbujas de aire que se elevaban en el agua eran como perlas que se rompían al llegar a la superficie del mar.

Al final, golpeó el fondo del Mar y, tomando un poco de su arena con su pico, volvió con ella rápidamente a la superficie del agua. Y entre la arena que había cogido en el fondo del Mar Eterno, se encontraban las semillas durmientes.

Y las semillas durmientes, una vez fuera del agua, se abrieron y crecieron, y se transformaron al fin en seres vivientes.


miércoles, 2 de marzo de 2011

Cosmogonía en África: Yorubas



Olorun, el Dios del cielo, pidió a sus hijos que crearan un nuevo reino en el que se
extendieran sus descendientes. Este reino se llamaría Ile-Ife.

Olurun lanzó una gran cadena desde el universo donde vivía hacia las aguas primeras, por la qe bajó Oduduwa con un puñado de tierra en sus bolsillos, una gallina de cinco dedos y una semilla.

Cuando estuvo preparado Oduduwa, arrojó el puñado de tierra sobre las aguas, formándose así su nuevo reino, Ife. Allí la gallina rasgó el suelo y enterró la semilla, de la que creció un gran árbol de dieciseis ramas, que son los dieciseis hijos de Oduduwa, de los que descienden las dieciseis tribus yoruba.

La cosmogonía Yoruba se basa en la idea de una entidad superior, integrada por tres divinidades: Olofi, Olodumare y Olorun. La primera de ellas creó el mundo, que inicialmente sólo estaba poblado por orishas o santos. Posteriormente repartió su poder (ashé) entre los santos (orishas), que en adelante son los encargados de intervenir en los asuntos humanos y de abogar por los hombres ante Olofi gracias a la mediación del juez  supremo o mensajero principal Obatalá.

Como en la mayoría de las lenguas del África Negra, el "poder" se expresa entre los yoruba mediante la palabra ashé que significa la fuerza, no en el sentido de violencia, sino en el de energía vital que engendra una polivalencia de fuerzas y determina desde la integridad física y moral hasta la suerte.

En todas las creaciones culturales del conjunto de sus pueblos está contenida la cosmovisión yoruba. Propia de sociedades donde toda acción es realizada, interpretada y vivida como parte de un todo ontológico orgánico. Esta cosmología encierra la idea de que el orden de las fuerzas cósmicas puede ser perturbado por acciones inmorales cuyo efecto es desequilibrante y perjudicial para la humanidad, para la naturaleza y para sus autores.


Los orígenes según los yoruba (Nigeria y República de Benin)

viernes, 18 de febrero de 2011

Instrucciones para llorar


Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente.

Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca.

Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia dentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.


J. Cortázar